La mayor confusión de la historia de ‘First Dates’: «¿Pero tú eres mi cita?»

Ya sabéis que en esta página estamos un poquito obsesionados con ‘First Dates’… pero es que no es para menos: el programa de citas de Cuatro siempre nos regala algunos de los momentos más divertidos y surrealistas de la televisión. Y eso es algo que hay que agradecer.

Y, precisamente en esa línea, el pasado martes tuvimos una nueva tanda de nuevas parejas que, sentadas ante un buen plato de comida, pretendían encontrar a su media naranja en la persona que tenían sentada en frente.

Lo que parecía una ‘cita cualquiera’

Eso sí, de todas las citas que vimos esa noche, hoy nos centraremos en la formada por Elisabeth y Manuel. Ella, de 30 años y de Granada, se definió a sí misma como una mujer ‘muy poligonera’ a pesar de ser algo tímida ‘de entrada’.

Respecto al tema del amor, como ya os imaginaréis, no había tenido demasiada suerte: «Mi única pareja que he tenido me dejó por Whatsapp y por otra chica» confesó decepcionada.

También dejó claro que, a pesar de estar llena de tatuajes y parecer ‘muy moderna’ por fuera, por dentro, en realidad estaba bastante «chapada a la antigua»«Busco alguien que sea fiel, y que no sea un mueble», era lo único que le pedía a su potencial nueva pareja.

Y así llegamos a Manuel, un cordobés de 35 años que, evidentemente, también acudió al programa a buscar el amor. Se definió a sí mismo como una persona ‘muy entregada’ y que, cuando se trataba de hacer funcionar una relación, lo daba ‘todo’. «No me arrepiento de dar mucho y recibir poco. Lo tengo asimilado», reconocía con resignación.

Una confusión muy ‘confusiva’

Hasta aquí todo más o menos normal… si no fuese porque Manuel demostró al principio de su encuentro con Elizabeth que, básicamente, no sabía cómo funcionaba el programa. Tras las presentaciones, él le preguntó confundido: «¿Tú también estás esperando a alguien? ¿Tú eres mi cita?». Ella, desconcertada por la pregunta, le respondió con un «claro»; la cosa no empezaba demasiado bien.

Más allá de este ‘traspiés’, ambos se mostraron más o menos convencidos con su cita y decidieron continuar. Manuel le contó sin complejos que había sido stripper y gogó de joven: «De los 20 a 28 años he estado trabajando de gogó. Estuve unos años de stripper también, en las despedidas de soltera. Pero sin desnudos integrales, me tapaba con un sombrero o algo». Ella, por su parte, se limitó a soltarle un «Me parece patético».

A vosotros, ¿qué os ha parecido todo esto? 

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Fuente: Marca.

Por último, esperamos que esta cabra te alegre el día: